¿Qué frena el crecimiento del sector de las proteínas alternativas en España?

En este artículo, a partir de los datos y conclusiones de nuestro Informe sobre el estado del ecosistema de proteínas alternativas en España , ponemos el foco en el estado actual del ecosistema empresarial de las proteínas alternativas en España, los obstáculos que limitan su desarrollo y crecimiento, y cómo superarlos.

Foto: Sanygran

En España, el sector de las proteínas alternativas es muy prometedor tanto a nivel medioambiental, como de seguridad alimentaria y económico. Sin embargo, las empresas de proteínas alternativas se enfrentan a retos de financiación, infraestructura y regulación que frenan el desarrollo de sus soluciones alimentarias.

El potencial de las proteínas alternativas en España

Hoy en día, en Europa, la mayoría de las proteínas que consumimos provienen de los animales. A medida que crecen la población mundial y la demanda de alimentos, este modelo no es sostenible. La producción convencional de proteína requiere mucha agua y tierra, genera grandes cantidades de gases a efecto invernadero y es muy vulnerable a fenómenos como el cambio climático o las incertidumbres geopolíticas. Por eso, ya no es suficiente para garantizar una alimentación sostenible a largo plazo.

Foto: Polina Kocheva (Unsplash)

Una de las formas más eficaces de reforzar el suministro de proteínas es diversificar sus fuentes. Las proteínas de origen vegetal, obtenidas mediante fermentación o a partir de carne cultivada, permiten producir alimentos usando menos recursos naturales y garantizan un sistema alimentario más resiliente. 

Más allá de sus beneficios para el medioambiente, la seguridad alimentaria y el bienestar animal, las proteínas alternativas representan una importante oportunidad económica – sobre todo para España, uno de los grandes productores y exportadores de alimentos a nivel mundial.

El último informe de Systemiq en colaboración con el Good Food Institute Europe revela que, si España da prioridad estratégica a las proteínas alternativas, el sector podría aportar 10.000 millones de euros a la economía española cada año para 2040, y generar 34.000 puestos de trabajo. Además, podría ofrecer nuevas oportunidades de mercado a los agricultores españoles.

Estado del ecosistema empresarial en el sector de la proteínas alternativas

El ecosistema de proteínas alternativas en España es muy prometedor, impulsado tanto por el interés de los consumidores como por el dinamismo de empresas innovadoras. 
En 2024, el volumen de ventas de alimentos de origen vegetal alcanzó los 491 millones de euros, con un incremento del 9,8% comparado con 2023. Además, los españoles se muestran abiertos a reducir su consumo de carne y diversificar sus fuentes de proteínas.

Foto: Sanygran

Según el informe del ICEX sobre el estado del agrifoodtech en España, en 2024 existían al menos 292 empresas dedicadas a la producción de alimentos innovadores y al desarrollo de nuevos ingredientes. Casi la mitad de estas empresas (41,8%) trabajan en proteínas alternativas, ya sean de origen vegetal, obtenidas mediante fermentación, carne cultivada u otras innovaciones, como los alimentos a base de algas. La mayoría de estas empresas son startups o empresas emergentes de base tecnológica, lo que resalta el carácter innovador y emergente del sector. 

El atractivo del sector se refleja también en la inversión. En 2024, España captó 64,7 millones de euros en inversiones en empresas de proteínas alternativas, lo que la convirtió en el segundo mercado más atractivo de Europa por detrás de Dinamarca. Empresas españolas en rápido crecimiento también han obtenido importantes inversiones de organismos de financiación de la UE. 

Con este tejido emprendedor, España está en una buena posición para desarrollar nuevas soluciones alimentarias, con gran potencial para impulsar el crecimiento económico y establecer un sistema alimentario más sostenible. Sin embargo, a pesar de este dinamismo, muchas de estas empresas se enfrentan a barreras que les impiden crecer y desarrollar todo su potencial.

Obstáculos al desarrollo y crecimiento de empresas en el sector de las proteínas alternativas

A pesar de los avances del sector, las proteínas alternativas se siguen enfrentando a importantes retos. Los productos de proteína vegetal aún deben mejorar en precio y sabor para competir con sus equivalentes convencionales, mientras que la fermentación y la carne cultivada necesitan superar algunas barreras para llegar al mercado. Abordar estos desafíos es clave para que las proteínas alternativas puedan aportar los beneficios que encierran en materia de sostenibilidad, salud pública y seguridad alimentaria.

A pesar de los avances del sector, las proteínas alternativas se siguen enfrentando a importantes retos. Los productos de proteína vegetal aún deben mejorar en precio y sabor para competir con sus equivalentes convencionales, mientras que la fermentación y la carne cultivada necesitan superar algunas barreras para llegar al mercado. Abordar estos desafíos es clave para que las proteínas alternativas puedan aportar los beneficios que encierran en materia de sostenibilidad, salud pública y seguridad alimentaria.

1. Acceso limitado a financiación

El acceso a financiación sigue siendo uno de los principales retos para muchas de las empresas en el sector de las proteínas alternativas. Tanto el Gobierno de España como varios gobiernos autonómicos han proporcionado financiación clave en las primeras etapas del sector, a través de instrumentos de apoyo a la innovación empresarial. Aún así, España todavía invierte menos en este ámbito que otros países europeos. 

Además, no todas las oportunidades de financiación están adaptadas a la realidad de esas startups. Por ejemplo, el PERTE-AGRO excluye a empresas en situación de deuda contable, algo relativamente común entre las startups. Aunque las startups representan una pequeña proporción del ecosistema industrial, desarrollan soluciones innovadoras con  un alto potencial de transformación económica y tecnológica. Por ello, ajustar ligeramente los requisitos de estas convocatorias ayudaría a aprovechar mejor ese potencial. 

2. Acceso limitado a infraestructura de escalado

Para crecer, las empresas de proteínas alternativas necesitan demostrar que pueden producir a gran escala. La mayoría de las startups no cuentan con los recursos necesarios para construir este tipo de infraestructura. Además, los fondos de capital riesgo no están preparados para este tipo de inversiones a largo plazo, mientras que los inversores más tradicionales suelen mostrarse cautelosos ante  la innovación. En algunos casos, esto obliga a empresas a mantener una producción limitada o a trasladarse a otros países con infraestructuras disponibles.

Para superar este obstáculo, en Europa, se está desarrollando la financiación combinada, que utiliza fondos públicos para reducir el riesgo de las inversiones privadas y facilitar la puesta en marcha de proyectos estratégicos. En España, las agencias de desarrollo económico autonómicas se han unido a este tipo de iniciativas, pero su capacidad sigue siendo limitada y desigual entre territorios. 

A nivel nacional, entidades como ENISA (Empresa Nacional de Innovación) o el ICO (Instituto de Crédito Oficial), con mayor flexibilidad o mediante nuevos instrumentos financieros, podrían ayudar a movilizar la inversión necesaria para que estas empresas escalen su producción. También, se podría realizar un mapeo de instalaciones industriales infrautilizadas o abandonadas que podrían, a menor coste, reconvertirse para producir proteínas alternativas.

3. Un cuadro legal y regulatorio incierto e inestable

En la práctica, muchas empresas del sector se enfrentan a un marco legal y regulatorio poco claro y, en algunos casos, desigual frente a otros alimentos más tradicionales. 

Por ejemplo, a nivel fiscal, la leche de origen animal se considera  un alimento básico y se le aplica un IVA reducido del 4%, mientras que las bebidas vegetales están sujetas a un IVA del 10%. Además, en los últimos años se han planteado propuestas para restringir aún más el etiquetado de los alimentos de origen vegetal. 

A estos desequilibrios se suman retos regulatorios complejos. Los productos innovadores, como la carne y los ingredientes cultivados o las proteínas obtenidas mediante fermentación, necesitan autorización específica para poder comercializarse en la Unión Europea. Los procesos de aprobación pueden ser largos y difíciles de navegar, especialmente para startups con recursos limitados. 

España ha dado un paso importante al abrir su primer sandbox regulatorio en el ámbito del agrifoodtech. Este tipo de entorno de pruebas permite a empresas y startups recibir asesoramiento científico y regulatorio para desarrollar productos innovadores, y a reguladores explorar dónde pueden ser necesarios ajustes o mejoras en los procesos existentes. 

Sin embargo, al estar abierto a todo el sector alimentario, este sandbox corre el riesgo de no centrar esfuerzos en aquellos productos – como los alimentos cultivados u obtenidos mediante fermentación – que presentan retos regulatorios propios y requieren un acompañamiento más especializado. En el Reino Unido, la Agencia de Estándares Alimentarios ya ha implementado recursos específicos para ayudar a las empresas de carne, pescado y mariscos cultivados a avanzar con mayor seguridad regulatoria. 

En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) podría proporcionar esa orientación y acompañamiento específico a las empresas españolas de proteínas alternativas, acelerando y facilitando así la llegada de nuevos alimentos al mercado. 

España cuenta con un dinamismo empresarial único. Abordar de manera rápida y concreta los retos de financiación, escalado e incertidumbre regulatoria permitiría aprovechar plenamente su potencial y posicionar a España como líder en el desarrollo de las proteínas alternativas en Europa. 


Para más información sobre el sector de las proteínas alternativas en España (potencial, I+D, industria etc), consulta nuestro Informe sobre el estado del ecosistema de proteínas alternativas en España.