Proteínas alternativas: ¿qué opinan los consumidores en España?

¿Qué opinan los consumidores españoles sobre las proteínas vegetales, cultivadas y fermentadas? Esta página resume algunas de las principales conclusiones de varios estudios de acceso libre sobre el mercado español de proteínas alternativas.

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Última actualización: 3 de marzo del 2026

Detrás de cada elección alimentaria hay una motivación. Salud, sabor, precio y valores personales influyen en cómo los consumidores españoles se acercan a las proteínas alternativas. Los estudios recientes permiten echar un vistazo a este panorama.

Contexto y evolución de los hábitos alimentarios

En España, la relación con la carne está cambiando. Cada vez más personas se cuestionan cuánto consumen y muestran interés en diversificar su dieta. Según una encuesta de YouGov realizada en 2024, más del 60% de los españoles considera que el consumo medio de carne en el país es demasiado o ligeramente alto. De hecho, España se situó en 2025 entre los países de la UE con el mayor consumo de carne per cápita. Esta percepción se traduce también en una intención de cambio: más del 45% afirma que planea reducir su consumo de carne de alguna forma en los próximos dos años.

Fuente: Encuesta YouGov (2024)

Para muchos, ese cambio ya está en marcha. De acuerdo con el informe The Green Revolution, en 2025 el 11,1% de la población adulta española, unas 4,6 millones de personas, seguía algún tipo de dieta vegetal. La mayoría se identifica como flexitariana (9,1%), mientras que un 1,5% es vegetariano y un 0,5% vegano.


Las mujeres lideran esta tendencia: en 2025, el 14,6% seguía una dieta plant-based, frente al 7,5% de los hombres. También se observa una clara diferencia generacional, con mayor adopción entre los jóvenes: el 15% de las personas de entre 18 y 24 años seguía una dieta vegetal en 2025.

Las motivaciones varían según el perfil: la salud es el principal motor entre los flexitarianos (62%), mientras que entre vegetarianos y veganos destacan la preocupación por los animales (67%) y la sostenibilidad (29%).

El mercado minorista de alimentos de origen vegetal en España

El mercado plant-based en España  sigue consolidándose. En 2024, el mercado minorista de alimentos de origen vegetal —incluyendo carne, leche, bebidas y yogures— alcanzó un valor de 491 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 6,6% respecto a 2023 y del 14,4% respecto a 2022. Las ventas anuales aumentaron un 9,8% entre 2023 y 2024, lo que refleja una expansión sostenida. 

Valor de las ventas de alimentos de origen vegetal por categoría en España, 2022-2024 (millones de €)
Fuente: Circana (2022-2024)

Más allá de este crecimiento, estos productos llegan a más y más hogares  confirmando una progresiva normalización. En 2024, el 46,4% de los hogares españoles compraron bebidas vegetales al menos una vez, y el 17,1% lo hizo de forma habitual. En el caso de la carne vegetal, el 21,8% de los hogares la adquirió al menos una vez, con una ligera recuperación del porcentaje de compradores habituales.

El precio como principal barrera al consumo

Aunque hay interés creciente en comer menos carne, los productos ‘plant-based’ aún encuentran dificultades para competir con sus equivalentes convencionales en el día a día. Aunque su presencia en el mercado ha aumentado, siguen existiendo factores estructurales que frenan su adopción masiva. 
Según la encuesta Smart Protein, las cinco principales barreras que señalan los consumidores son el precio (41%), la falta de información (29%), el sabor (28%), las preocupaciones relacionadas con la salud (26%) y la oferta limitada en restauración (23%).

En 2024, la carne vegetal era, de media, un 114% más cara que la carne convencional, lo que dificulta su incorporación habitual en la cesta de la compra. Esto se debe, principalmente, a la falta de producción a escala, que puede permitir a las empresas que comercializan estos productos el beneficiarse de economías de escala que puedan llevar a un precio más ajustado en el lineal. Además, este diferencial de precio se agrava en un contexto de subida general de los precios de los alimentos debido a la inflación.

Nutrición y salud: ¿qué indica la evidencia?

La salud es uno de los principales motivos para reducir el consumo de carne. Aunque una parte de los consumidores tienen dudas sobre el perfil nutricional de algunas alternativas vegetales, la evidencia científica reciente apunta a posibles beneficios cuando sustituyen a la carne convencional.

Una revisión sistemática y un metaanálisis de estudios liderados por investigadores españoles observaron que sustituir carne por análogos vegetales durante entre una y ocho semanas se asoció con una reducción media del 12% en el colesterol LDL y una ligera disminución del peso corporal.

Por su parte, una revisión sistemática de la London School of Hygiene and Tropical Medicine concluyó que la carne vegetal obtiene puntuaciones favorables en ámbitos como la pérdida de peso, la salud intestinal y la reducción del riesgo cardiovascular, si bien existen diferencias nutricionales entre los productos según cómo estén elaborados.

Estos resultados sugieren que, cuando se utilizan como sustituto y como parte de una dieta equilibrada con otros productos vegetales sin transformar, las alternativas vegetales pueden contribuir positivamente a la salud.

Análisis de GFI Europe basado en las medianas obtenidas de estudios sobre la composición nutricional de la carne de origen vegetal y la carne convencional.

Esta guía, desarrollada en colaboración con la Physicians Association for Nutrition (PAN), aborda en profundidad el debate, a menudo polarizado, en torno a los alimentos ultraprocesados y la carne vegetal, y analiza las pruebas científicas existentes.

Mejorar el sabor: el papel de la fermentación y la carne cultivada

Más allá del precio, el sabor y la textura siguen siendo factores clave en la elección de alimentos. En el caso de las alternativas vegetales, mejorar la experiencia sensorial es esencial para que más personas las incorporen de forma habitual a su dieta. Aquí entran en juego innovaciones como la fermentación y la carne cultivada.

La fermentación ha sido utilizada durante siglos para elaborar alimentos como el pan, el queso o la cerveza. La fermentación de precisión se basa en el mismo principio, pero utiliza microorganismos, como levaduras, a los que se les proporcionan instrucciones biológicas específicas para producir ingredientes concretos, como proteínas de la leche o del huevo, o compuestos funcionales como el hemo. Estos ingredientes pueden mejorar el sabor, el aroma y la textura de los alimentos de origen vegetal, haciéndolos más similares a los productos convencionales. Además, la fermentación puede jugar un papel relevante en relación a las propiedades nutricionales de los productos de carne vegetal, mejorar la capacidad de absorción de sus nutrientes o reducir el impacto de los antinutrientes que están presentes de forma natural en los productos vegetales.  

Por su parte, la carne cultivada se produce a partir de células animales cultivadas en un entorno controlado, sin necesidad de criar animales, y permite obtener ingredientes como la grasa cultivada, que aporta el sabor y la jugosidad característicos de la carne.

Estas innovaciones abren nuevas posibilidades para superar algunas de las limitaciones actuales de los productos vegetales. Sin embargo, su éxito también depende de cómo los consumidores las perciben y las aceptan.

¿Cómo perciben los españoles la fermentación de precisión y la carne cultivada?

Ni los alimentos elaborados mediante fermentación de precisión ni la carne cultivada están disponibles actualmente en el mercado español. Aún así, distintos estudios han analizado preliminarmente cómo reaccionarían los consumidores ante su posible llegada.

En el caso de la fermentación de precisión, la actitud es mayoritariamente positiva cuando se comunican beneficios concretos. El mensaje mejor valorado en España es que los productos estén “libres de hormonas o antibióticos”, incluso por encima de los argumentos ambientales o de bienestar animal. No en vano, la resistencia a los antimicrobianos por un uso excesivo de antibióticos en salud humana y animal es uno de los principales problemas de salud pública en España. La confianza en el sistema de aprobación de la Unión Europea también desempeña un papel relevante en la aceptación de estos alimentos innovadores. 

En cuanto a la carne cultivada, una encuesta realizada por YouGov para el Good Food Institute Europe muestra una actitud favorable ante su posible llegada al mercado, siempre que cumpla con los estándares de seguridad alimentaria. El 58% de los españoles respalda su introducción bajo estas condiciones y el 56% afirma que la probaría al menos una vez si estuviera disponible. 

¿Cómo puede España acercar las proteínas alternativas a los consumidores?

Reforzar la inversión pública en investigación e innovación estratégica

La investigación es clave para mejorar el sabor, la textura, el valor nutricional y el precio de las proteínas alternativas – y así facilitar la aceptación y el consumo de proteínas alternativas por parte de los españoles. España cuenta con un ecosistema de investigación sólido y reconocido a nivel europeo. Sin embargo, esta fortaleza requiere una financiación nacional y autonómica suficiente para escalar proyectos, retener talento y liderar.

Impulsar infraestructuras de escalado

El escalado de las empresas de proteínas alternativas es necesario para que estos productos tengan un precio más accesible y lleguen a más hogares. Sin embargo, la mayoría de las empresas del sector no dispone de los recursos suficientes para construir o acceder a estas infraestructuras. Para abordar este desafío, resulta clave desarrollar una estrategia nacional para infraestructuras de escalado que incluya el mapeo y la reconversión de instalaciones infrautilizadas y el uso de financiación pública y mixta para reducir el riesgo de inversión privada.

Reducir la incertidumbre regulatoria

La incertidumbre regulatoria, debida a un tratamiento discriminatorio del sector o a una falta de apuesta por su valor estratégico, puede retrasar la llegada de las proteínas alternativas al mercado y limitar las opciones de consumo. También puede generar dudas sobre su seguridad, legitimidad y adecuación para el consumo. Es fundamental reforzar el acompañamiento a las empresas durante las fases previas a la autorización de nuevos productos y la adaptación de los espacios de experimentación regulatoria. 

Consulta nuestro informe para más información sobre el estado del ecosistema de proteínas alternativas en España.