¿Carne de laboratorio? ¿Carne sintética? ¿Carne cultivada? 11 cosas que tienes que saber.
Sea cual sea el nombre que se utilice, la carne cultivada es objeto de mucha especulación, y el debate abarca desde el entusiasmo desmesurado hasta la desinformación. En este artículo, te damos 11 claves que necesitas saber sobre la carne cultivada, basadas en los datos más recientes.
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¿Qué es la carne cultivada?
A menudo llamada de forma errónea carne sintética, carne de laboratorio o carne creada en laboratorio, la carne cultivada busca ofrecer pollo, cerdo, ternera y marisco indistinguibles de la carne que consumimos hoy en día. Se elabora a partir de células animales que se cultivan en fermentadores (similares a los que se usan para elaborar cerveza) y se combinan con ingredientes vegetales para producir productos cárnicos que todos conocemos.
¿Cómo se cultiva la carne?
Los especialistas hablan de carne cultivada y no de carne de laboratorio porque, cuando se hace a gran escala, la carne se produce en instalaciones similares a las fábricas de cerveza, y no en laboratorios. Hablar de carne sintética también induce a error porque la carne cultivada se fabrica a partir de células animales reales, algo que las personas alérgicas, por ejemplo al marisco o a la albúmina de la ternera, deben tener muy en cuenta.
La producción de carne cultivada es similar al cultivo de plantas a partir de esquejes en un invernadero, donde se les proporciona calor, agua, un suelo fértil y los nutrientes necesarios para que la planta se desarrolle. El cultivo tiene cuatro fases.
1. Se toma una pequeña muestra de células para obtener una “línea celular” inicial. Este proceso es totalmente indoloro para el animal. La muestra se toma de células capaces de generar y desarrollar músculo.
2. La línea celular inicial se añade a un fermentador con unas condiciones adecuadas de temperatura, agua y nutrientes. Es lo que se conoce como medio de cultivo celular. También puede emplearse un “armazón o andamiaje” de origen vegetal para aportar a las células una estructura sobre la que crecer y para mejorar el flujo de nutrientes.
3. Las condiciones del fermentador van variando con el tiempo para conseguir que se produzca la “diferenciación” de las células en las distintas partes que componen la carne, como grasa o músculo.
4. Una vez finaliza la diferenciación, el agua se elimina. Lo que obtenemos es grasa animal o carne picada, que luego pueden mezclarse con ingredientes vegetales para obtener productos cárnicos que puedan ser indistinguibles de los obtenidos a partir de los métodos convencionales.

¿Cuál es el impacto medioambiental de la carne cultivada?
Seguramente ya habrás visto titulares alarmistas que aseguran que “la carne producida en laboratorio es peor para el medio ambiente”.
La mayoría de los estudios realizados hasta la fecha sugieren que el impacto medioambiental de la carne cultivada será probablemente significativamente menor que el de la carne convencional. Es importante señalar que, dado que el sector se encuentra aún en una fase incipiente, queda aún mucho por investigar sobre el impacto medioambiental exacto del cultivo de carne a escala comercial.
Sin embargo, un estudio revisado por pares y basado en datos del proceso de producción de empresas reales dedicadas a la carne cultivada ha revelado que el cultivo de carne podría reducir el impacto climático hasta en un 92 %, disminuir la contaminación atmosférica hasta en un 94 % y utilizar hasta un 90 % menos de tierra en comparación con la ganadería industrial.

Se trata de un tema en el que han sido habituales la desinformación y la información errónea, que a menudo se basan en un único estudio basado en suposiciones incorrectas sobre cómo se produce la carne cultivada. Por ejemplo, se asumía que se emplearían métodos de producción que consumen muchos recursos, es decir, un enfoque más cercano a la medicina que al alimentario, que es el que se usa en realidad.
El impacto medioambiental de la carne cultivada viene derivado sobre todo por los requerimientos en energía. No obstante, hay que tener en cuenta que la energía producida en Europa y, especialmente, en España viene cada vez más de las energías renovables, por lo que previsiblemente la huella medioambiental de la producción de carne cultivada sería cada vez menor. En este sentido, cultivar carne en lugar de criar animales para obtener carne podría compararse al hecho de pasar de utilizar coches impulsados por combustibles fósiles a coches eléctricos. Incluso en el improbable escenario de que se utilizara la combinación energética actual para alimentar estas instalaciones, las investigaciones sugieren que la carne cultivada probablemente seguiría generando menos emisiones que la carne de vacuno convencional.
Sin embargo, la ganadería industrial es una de las principales causas de una gran variedad de problemas medioambientales, desde la emisión de gases con un potente efecto invernadero como el metano y el óxido nitroso, hasta la deforestación y la contaminación de los océanos y de la atmósfera a causa de los residuos animales. Resolver todos los elementos que influyen negativamente en el medio ambiente a lo largo de toda la cadena de suministro de la carne convencional es mucho más complejo que simplemente cambiar a una producción basada en energías renovables.
¿El consumo de carne cultivada es seguro?
Antes de que se pueda comercializar en Europa, la carne cultivada tendrá que pasar el proceso de autorización de la Unión Europea, uno de los más exigentes del mundo en lo que se refiere a aprobación de nuevos alimentos. En este proceso se evaluará a fondo su perfil de seguridad para garantizar que su consumo sea seguro para los ciudadanos europeos. Las autoridades de Singapur, Estados Unidos y Australia ya han llevado a cabo sus propias evaluaciones reglamentarias y han aprobado la comercialización de carne cultivada. Además, productos en Nueva Zelanda e Israel han recibido la autorización tras superar las evaluaciones de seguridad.
En 2023, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un informe sobre las consideraciones de seguridad alimentaria de la carne cultivada. El informe reveló que existe consenso entre los expertos en que los riesgos potenciales de la carne cultivada “ya son bien conocidos y existen en los alimentos producidos de manera convencional”. Asimismo, el informe señaló que las alergias deberían ser uno de los principales ámbitos de atención, lo que pone de manifiesto la importancia de un etiquetado preciso de la carne cultivada, evitando términos engañosos como «carne sintética», para garantizar que los consumidores alérgicos comprendan que los productos cultivados contienen células animales reales.
Sin embargo, en 2026 la UE adoptó una normativa destinada a restringir el uso de 29 términos relacionados con la carne (entre ellos, «carne de vacuno», «filete» y «bacon») para referirse a la carne cultivada, lo que ha suscitado dudas sobre el nivel de transparencia para los consumidores.
El informe revisa y descarta algunas de las especulaciones más exageradas sobre la carne cultivada. Por ejemplo, no se encontraron pruebas de que las líneas celulares inmortalizadas utilizadas en la producción de carne cultivada pudieran provocar tumores cancerígenos y tampoco se identificó ningún mecanismo factible mediante el cual esto fuera posible.
Para reforzar estas conclusiones, como se mencionaba anteriormente, la carne cultivada ya ha superado procesos regulatorios muy exigentes de países como Singapur o Estados Unidos, basándose en datos exhaustivos sobre seguridad y nutrición.
Además de su composición nutricional, la carne cultivada presenta otros beneficios para la salud pública:
1. La carne cultivada no utiliza antibióticos en su producción.
Los antibióticos son una pieza fundacional de la medicina moderna, pero su uso indiscriminado está empezando a causar verdaderos problemas (enfermedades comunes intratables, cirugías de rutina con riesgo de muerte) y unas 23 000 muertes al año en España. El 50 % de todos los antibióticos empleados en Europa son para tratar animales, lo que aumenta y extiende el riesgo de desarrollo de resistencias.
2. La carne cultivada reduce el riesgo de pandemias.
La cría de animales para producir alimentos es un factor clave para que se produzcan pandemias, tanto por la exposición a enfermedades entre los animales de granja como por la mayor exposición en animales silvestres debido a la deforestación. La carne cultivada no recurre a la cría de animales y necesita mucha menos superficie agrícola para su producción, lo que reduce ambos riesgos.
3. La carne cultivada ayuda a combatir el cambio climático.
El cambio climático es una de las mayores amenazas a la salud pública de la era moderna. La producción animal convencional supone el 20 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global y es la mayor fuente individual de emisiones de metano.
¿Qué contiene el medio de cultivo que se emplea para cultivar carne?
Para crecer, las células necesitan agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. Así, el medio de cultivo contiene todos estos nutrientes, normalmente de origen vegetal. Se obtienen de varias fuentes, incluso se reaprovechan productos agrícolas que, de otro modo, hubieran terminado desechándose.
Al principio, algunas técnicas de producción de carne cultivada empleaban subproductos derivados de los mataderos para obtener, por ejemplo, suero fetal bovino (FBS, por sus siglas en inglés) para los medios de cultivo. Sin embargo, esto ya apenas se utiliza y la mayoría de las startups de carne cultivada de Europa emplean medios de cultivo completamente basados en compuestos de origen vegetal. Además de ser cuestionable desde el punto de vista del bienestar animal, la obtención de FBS es costosa y los lotes no son uniformes, lo que hace que no sea adecuado para la producción y comercialización de carne cultivada a gran escala.
Para más información sobre este tema, consulta nuestro análisis sobre la ciencia de los medios de cultivo celular (en inglés).
¿Quién produce carne cultivada?
La producción de carne cultivada puede llevarse a cabo por empresas de todo tipo y tamaño, según las necesidades y los gustos de diferentes culturas. A finales de 2025, existían más de 140 empresas de producción de carne cultivada en todo el mundo, frente a solamente 5 en 2015. Aunque es cierto que ya existen grandes empresas que trabajan en la producción de carne cultivada, la mayor parte de la industria está formada por startups. Al igual que la cerveza puede ser elaborada tanto por microcervecerías como por marcas internacionales, la carne cultivada podría producirse a diversas escalas.
En España existen varias startups de éxito que han sabido desarrollar modelos de negocio a lo largo de toda la cadena de valor. Por ejemplo, en la producción de biorreactores para la multiplicación de las células, en el cultivo de grasas más saludables o en el desarrollo de nuevos productos a base de carne cultivada.
Para propiciar un ecosistema diverso de empresas en el que puedan prosperar los productores independientes, es necesario que los gobiernos financien la investigación de acceso abierto que democratice las posibilidades de diversificación de las proteínas, en lugar de dejar la innovación en manos de las empresas privadas.
¿La carne cultivada supone una amenaza para la ganadería convencional?
Los ganaderos europeos se enfrentan a una serie de problemas acuciantes, desde unas condiciones meteorológicas cada vez más impredecibles hasta el aumento del precio del combustible y de los fertilizantes. Sin embargo, una investigación de la Royal Agricultural University (RAU) del Reino Unido sugiere que no consideran que la carne cultivada sea uno de ellos a corto plazo.
No obstante, es muy importante que los investigadores, las startups y las administraciones vayan de la mano con los ganaderos para que estos sepan aprovechar las oportunidades que les podría brindar la carne cultivada. Aunque la investigación de la RAU reveló que este sector emergente provocaba un recelo comprensible en muchos ganaderos, estos también mostraban cierto interés por colaborar mediante el abastecimiento de células madre o la producción de los insumos necesarios para los medios de cultivo celular. A medida que el sector de la carne cultivada crezca, habrá que seguir explorando nuevas vías de colaboración entre ambos sectores.
¿La carne cultivada está disponible en Europa? ¿Cuándo se aprobará su comercialización?
Los primeros productos cultivados que probablemente lleguen a estar ampliamente disponibles en Europa serán ingredientes como la grasa cultivada, capaz de potenciar el sabor de la carne vegetal, o productos que contengan pequeñas cantidades de células de carne cultivada.
Desde mediados de 2023, varias empresas han presentado solicitudes para comercializar carne e ingredientes cultivados en la UE, Suiza y el Reino Unido. Ahora, los organismos reguladores están llevando a cabo evaluaciones rigurosas y basadas en la evidencia sobre la seguridad y el valor nutricional de estos productos. En la práctica, este proceso suele tardar varios años desde la solicitud hasta la autorización final.
Algunos productos de carne cultivada ya han sido autorizados para su venta en Singapur, Estados Unidos y Australia, allanando el camino hacia una comercialización más amplia. Otros productos han recibido el visto bueno en sus evaluaciones de seguridad en Nueva Zelanda e Israel, lo que confirma que son aptos para el consumo. El hecho de que la carne cultivada haya superado procesos de aprobación rigurosos por parte de distintas agencias en todo el mundo sugiere que puede desempeñar un papel en un futuro seguro y sostenible para el sistema alimentario europeo. No obstante, la carne cultivada se encuentra todavía en una fase temprana de desarrollo y sigue requiriendo una inversión pública significativa en investigación e infraestructura para hacer realidad todo su potencial.
¿Por qué Italia prohibió la carne cultivada?
A finales del año 2023, el parlamento italiano prohibió la producción y comercialización de la carne cultivada. La ley, que habla de “carne sintética”, se aprobó antes incluso antes de la primera solicitud de regulación a la Unión Europea. La tajante ley impone multas que oscilan entre los 10 000 y los 60 000 € por infracción. Los científicos italianos que trabajan en el campo de la carne cultivada han advertido de que la ley podría provocar una fuga de cerebros en este campo. De hecho, muchos ya están dejando Italia para trabajar en otros países europeos donde este sector emergente dispone de mayor financiación. Esto resulta especialmente preocupante, ya que Italia es el primer país de Europa en cuanto al número de investigadores que trabajan en proteínas alternativas.
La aprobación de la controvertida ley italiana se vio impulsada por la desinformación, ya que parece que las audiencias del parlamento excluyeron de manera intencionada a las empresas e investigadores dedicados a la carne cultivada, lo que permitió que las afirmaciones falsas de los detractores de este alimento sostenible quedaran sin rebatir. Además, dado que Italia no siguió el procedimiento correcto para los proyectos de ley que afectan al mercado único de la UE, la prohibición es actualmente inaplicable.
Asimismo, encuestas representativas realizadas a consumidores de 15 países europeos revelaron que la mayoría de los encuestados en casi todos los países (incluida Italia) coincidían en que, si las autoridades reguladoras alimentarias determinan que la carne cultivada es segura y nutritiva, las personas deberían tener derecho a decidir por sí mismas si desean consumirla.
¿Es realista pensar en una producción de carne cultivada a gran escala?
Producir carne cultivada a gran escala es, sin duda, un reto importante desde el punto de vista técnico. Una de las líneas de investigación es, precisamente, intentar mitigar las barreras que hay que superar para que la carne cultivada sea deliciosa y accesible, tanto en precio como en disponibilidad. Lo que está claro es que van a ser necesarios más fondos para investigación, innovación e infraestructuras para llegar a ese punto. No obstante, los recientes descubrimientos han hecho que la comunidad investigadora en este campo se muestre optimista sobre el potencial de la carne cultivada.
Algunas tecnologías como los smartphones, los paneles solares o la secuenciación genómica parecían imposibles de alcanzar y, sin embargo, en la actualidad tienen tal impacto en nuestras vidas que resulta difícil pensar que no existían antes de que los avances científicos las hicieran posibles. Las empresas productoras de carne cultivada y los científicos expertos en la materia han desmontado ya muchas de las falsas creencias que rodean al cultivo de células animales. Por su parte, queda claro que la creatividad de los investigadores no tiene límites y que aún hay mucho por hacer.
¿La gente quiere comer carne cultivada?
De las recientes encuestas realizadas por YouGov, en las que se tomaron muestras representativas de consumidores de 15 países, se desprende que entre el 35 % y el 63 % de los europeos estarían interesados en probar la carne cultivada. Y eso incluso en esta fase inicial, en la que, en realidad, solo un pequeño porcentaje de los encuestados está muy informado al respecto. En estas encuestas se incluyeron: 63 % de los encuestados portugueses, 59 % de los encuestados neerlandeses, 59 % de los encuestados checos, 56 % de los encuestados españoles, 54 % de los encuestados polacos, 55 % de los encuestados daneses, 55 % de los encuestados belgas, 55 % de los encuestados suecos, 48 % de los encuestados italianos y 45 % de los encuestados griegos.

La gente no come productos cárnicos procedentes de la ganadería intensiva por la manera en la que se producen, sino a pesar de ello. Los resultados de investigaciones previas indican que la mayoría de los consumidores de Francia, Alemania, Italia y España desean tener acceso a proteínas alternativas.
La carne cultivada aún no está disponible en Europa, por lo que aún queda un largo camino para que todas las personas interesadas en ella puedan probarla. Una vez que esté disponible, deberán ser los propios consumidores, y no los que gobiernan, los que decidan si la quieren consumir o no.
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